Mucho se perdió entonces, pero apenas queda nadie para recordarlo. El festival internacional de cine de Xixón ha resultado la puntilla para la salida de Vox del gobierno municipal. El intento del grupo de extrema derecha, que tenía la concejalía de festejos gracias a su acuerdo con Foro, de crear un premio a imagen y semejanza de los «valores de su partido» puso en bandeja a la alcaldesa, Carmen Moriyón, la oportunidad de echar a la formación con la que pactó a regañadientes en mayo y darse además una pátina de defensora de los valores cívicos y liberales de la Villa de Jovellanos.
Pero lo cierto es que Moriyón ya fue alcaldesa, durante dos mandatos, y precisamente uno de los primeros choques monumentales de su mandato fue la entrada del gobierno Foro en el festival como un elefante en una cacharrería. Acababa de empezar el año 2012 y el entonces concejal forista Carlos Rubiera tomó la decisión de destituir al histórico director José Luis Cienfuegos. Brillante y discreto, Cienfuegos había conseguido desde finales de la década de los 90 situar al certamen de Gijón como una joya única del cine independiente, cada vez más reconocido internacionalmente, y se había labrado un hueco en el circuito del séptimo arte como en el lugar en que los directores y artistas podían ojear qué era lo que se cocía en la vanguardia del sector antes que en ningún otro lugar.
Si la concejala de Vox cargó esta semana contra la programación del festival por considerarlo elitista, no ciertamente con estas palabras, pero algo así como cultureta y gafapasta -en realidad dijo que «hay gente que no lo entiende»- lo hizo en términos mucho más crudos pero en el fondo exactamente iguales que una década atrás lo hiciera Rubiera. El primer gobierno de Foro enfiló el festival de cine (igual que hiciera con la Semana Negra) como uno de los cocos particulares de la derecha gijonesa, que siempre lo consideró un evento izquierdista incomprensible. Cienfuegos se fue y se designó a Nacho Carballo en una decisión que causó enorme polémica y revuelo.
Moriyón, que entonces no tenía ningún problema con Francisco Álvarez-Cascos, había llegado a la alcaldía también de forma singular. Como segunda fuerza (como en el presente el PSOE fue la más votada) pero gracias al respaldo del PP local, dirigido entonces por Pilar Fernández Pardo que lo hizo contrariando la directrices de la dirección regional, entonces abiertamente enfrentada a Cascos.
Pero la vida, como el logo del festival de cine de Xixón, es circular y da muchas vueltas. Hoy Pilar Fernández Pardo ha sido rehabilitada por el nuevo PP de Diego Canga y ocupa un escaño en la Junta General del Principado. Carlos Rubiera sigue dedicado a la canción por estos mundos de dios, y Moriyón (que primero prometió que bajo ninguna circunstancia pactaría con Vox tras la campaña de acoso a su secretario general, Adrián Pumares) pues pactó con Vox, se hizo con la alcaldía y en cuanto pudo se libró de ellos.
¿Y José Luis Cienfuegos? Primero fue director del festival de cine de Sevilla y luego fue un fichaje estrella del no menos prestigioso festival de cine de Valladolid, la Seminci. Y he aquí, hay el círculo sigue girando y todavía no se ha cerrado. El gobierno de la comunidad de Castilla y León, el de su capital, también tiene a Vox en su seno. Pero allí el alcalde, el popular Jesús Julio Carnero, fue más rápido, hace tiempo que quitó las competencias a los ediles de Vox sobre el certamen de cine e incluso presume de que no habrá problemas como los de Gijón porque «la sintonía aquí es total».